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³ 8. PROGRAMAS DE ATENCION A LA TERCERA EDAD ³
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Si bien se ha se¤alado que la previsi¢n social, como instituci¢n
tendiente a la estructuraci¢n y conducci¢n de planes y programas orienta-
dos a mejorar la actual situaci¢n de la poblaci¢n anciana, es importante:
no podemos dejar de lado otra instituci¢n, la familia, que constituye el
soporte afectivo del anciano, y sin cuyo concurso la adecuaci¢n del
anciano a su nueva situaci¢n se traduce en desequilibrios en la esfera
psico-social.
As¡, Familia y Seguridad Social se convierten en dos instituciones
centrales para la vejez contempor nea, en la medida en que la articula-
ci¢n entre ambas permita al anciano elevar su calidad de vida, dentro de
un contexto de reconocimiento y participaci¢n en la vida social, es decir
una revaloraci¢n de su status en la sociedad.
En pa¡ses desarrollados se cuenta con una, cada vez mayor, diversi-
dad de servicios institucionales y comunitarios de atenci¢n a la tercera
edad. La participaci¢n activa de todos los miembros de la familia en el
mercado de trabajo ha incidido en la declinaci¢n de la disponibilidad de
atenci¢n familiar al anciano.
Por otro lado, en los pa¡ses de desarrollo, la existencia de una ex-
tensa red de parientes en contacto permanente entre s¡, constituye un
aspecto fundamental del sistema familiar; uno de cuyos rasgos caracter¡s-
ticos es la responsabilidad colectiva hacia las personas que ya no
perciben ingresos dentro de la familia.
Sin embargo, el proceso de modernizaci¢n est cambiando estos patro-
nes de conducta. La mujer, tradicionalmente encargada del cuidado de los
ni¤os, ancianos y enfermos est redefiriendo su papel dentro de la orga-
nizaci¢n familiar, su cada vez mayor participaci¢n activa en el mercado
laboral ha modificado sustancialmente su pr ctica al respecto.
De all¡ la necesidad de articular las instituciones se¤aladas, de
tal manera que nuevas estructuras de servicios reemplacen, por lo menos
parcialmente, la participaci¢n familiar en la atenci¢n del anciano; de lo
contrario ser cada vez m s frecuente la imagen de ancianos aislados, ma-
niformes y carentes de dignidad como persona.
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