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INGRESOS
Una de las principales preocupaciones de las personas que han pasado
la primera mitad de su existencia es asegurar alg£n tipo de ingreso para
cuando sean viejos. Este comportamiento nos da una idea de lo arraigado
que se encuentra en las personas de edad adulta la necesidad de contar
con un respaldo econ¢mico que les permita mantenerse en su vejez, a£n
cuando casi todos ellos cuentan con familiares, principalmente hijos que
pueden, en la mayor¡a de veces, hacerse cargo de ellos.
Las pensiones de jubilados constituye uno de los primeros medios a
considerar, cuando de asegurar un ingreso se trata, sin embargo el esta-
blecimiento de pol¡ticas sociales orientadas a masificar los beneficios
de la jubilaci¢n sin contar con el sustento necesario -establecido a tra-
v‚z de los adultos productivos- ha determinado el desequilibrio de esta
relaci¢n orientando a la sobrecarga de los sistemas de pensiones, y con-
tribuyendo de esta manera a constituir a los ancianos adscritos a este
sistema en el sector m s pobre de la poblaci¢n del pa¡s.
Sin embargo, el respaldo de un peque¤o capital, la vivienda propia,
la inversi¢n realizada en la educaci¢n de los hijos que se traduce luego
como ayuda familiar, atemperan las carencias de la vejez (Naciones
Unidas, 1975).
Ahora bien, no en todos los casos, se puede se¤alar la posibilidad
de la compra de una vivienda o ahorro e incluso una pensi¢n de jubilaci¢n,
de tal manera que quienes s¡ pudieron, realizaron dicha elecci¢n; quienes
no lo lograron se ver n en la necesidad de procurars un ingreso, general-
mente deficiente.
Por otro lado, la necesidad de contar con un ingreso que m¡nimamente
les permita cubrir sus necesidades, determina que este grupo poblacional
deba jugar con alternativas que var¡an desde la ayuda familiar hasta su
reinserci¢n en la actividad productiva.
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