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Un data warehouse está integrado por
un servidor de hardware y los DBMS que conforman el depósito.
Del lado del hardware, se debe combinar la configuración
de plataformas de los servidores, mientras se decide cómo
aprovechar los saltos casi constantes de la potencia del procesador.
Del lado del software, la complejidad y el alto costo de los DBMSes
fuerzan a tomar decisiones drásticas y balances comparativos
inevitables, con respecto a la integración, requerimientos
de soporte, desempeño, eficiencia y confiabilidad.
Si se escoge incorrectamente, el data warehouse
se convierte en una gran empresa con problemas difíciles
de trabajar en su entorno, costoso para arreglar y difícil
de justificar.
Para conseguir que la implementación
del depósito tenga un inicio exitoso, se necesita enfocar
hacia tres bloques claves de construcción:
A continuación se presentan algunas
recomendaciones para tomar las correctas elecciones para su empresa.