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Los mensajes que deben ponerse en clave se conocen
como texto en claro y, a la operación en que los símbolos
básicos se transponen o sustituyen para transformar los datos, se denomina
puesta en cifra. La salida de procesos de puesta en clave
se conoce como texto cifrado o criptograma, que luego
es transmitida.
La persona que intenta accesar a la información
puede escuchar y copiar cuidadosamente el texto cifrado completo. Sin embargo,
a diferencia del receptor asignado, dicha persona no conoce la clave y
por lo tanto, no puede descifrar con facilidad dicho texto (Ver Figura
Nº 1).

En algunas ocasiones el intruso no sólo escucha la
comunicación que se hace a través del canal (intruso pasivo), si no también
puede registrar los mensajes y repetirlos posteriormente, incluir sus propios
mensajes, o bien, modificar los mensajes originales antes de que lleguen
al receptor (caso de un intruso activo).
El hecho de quebrar el cifrado se conoce como criptoanálisis
y, el de inventar cifras, criptografía y desbaratarlas, como criptología.